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INFORMACIÓN GENERAL DE IBIAS

El concejo de Ibias, con 331 km², es el sexto de mayor extensión de la provincia. Su situación geográfica en el extremo suroccidental de Asturias le confiere sin duda una magnífica riqueza cultural. Limita al este con el concejo de Cangas de Narcea, al noroeste con el concejo de Allande, al norte y occidente con la provincia de Lugo y al sur con la de León. Muniellos

Ser el extremo occidental de la Cordillera Cantábrica, gozar de una peculiar climatología y que su territorio este recorrido de sur a norte por un río en su cruso medio-bajo le dotan de una notable diversidad paisajística.

Servicios

El Relieve Valle del Ibias

El relieve, al norte y al oeste, se caracteriza por la existencia de grandes lomas de cumbre redondeada, chaos o campas, que responden a los procesos erosivos del final de la Orogenia Hercínica.

Este relieve fue posteriormente realzado durante la Orogenia Alpina, produciéndose un encajamiento de la red fluvial que ha generado intensas pendientes. Contrastan de este modo, los 1.961 m de Pena Rogueira, cota máxima, con los 220 m de la confluencia de los ríos Ibias y Navia, cota mínima.

Gráfico de Altitudes del Concejo de Ibias

Al sudeste, en la zona de La Montaña, desaparecen las formas redondeadas y el relieve se hace más abrupto y escarpado, proliferando morrenas, valles y cubetas glaciares que evidencian un glaciarismo moderado pero de gran importancia en el modelado del paisaje.

Gráfico de Pendientes del Concejo de Ibias

Fauna

En el concejo de Ibias se pueden encontrar representantes de, prácticamente, todos los grupos faunísticos de la cordillera Cantábrica. Así, se encuentran aquí un gran número de pequeños y grandes mamíferos, más de cien especies de aves, y una veintena de Oso pardoanfibios y reptiles.

De todos ellos, es sin duda el más relevante el oso pardo (Ursus arctos), que disfruta aquí de unas condiciones adecuadas para su desarrollo y supervivencia: Nutriabosques extensos, zonas de refugio relativamente poco accesibles,... Así mismo, el lobo (Canis lupus) mantiene una población destacada, con áreas estables de cría y presencia de grupos familiares de relativa importancia. Otro mamífero presente en el concejo y con estatus de protección, es la nutria (Lutra lutra), que habita en el río Ibias y sus afluentes principales.

De entre las aves, cabe destacar el Urogallo (Tetrao urogallus), que mantiene poblaciones estables en Muniellos.

El Paisaje Vegetal

AlcornoqueSu peculiar situación orográfica, al abrigo de los frentes marinos, hace que el concejo de Ibias disfrute un clima de tipo mediterráneo, caracterizado por una intensa sequedad estival. Ello condiciona en gran medida el paisaje vegetal, apareciendo especies arbóreas de ámbito mediterráneo, como el alcornoque (sufreira) o el fresno de hoja estrecha, ausentes en la mayor parte de la región asturiana. Al contrario, es destacable la falta de especies como el haya, incapaz de soportar la escasa humedad ambiental que se produce durante el verano. Estas particularidades microclimáticas del concejo condicionaron también la actividad agrícola, siendo antaño muy abundantes los cultivos de centeno y viña e incluso esporádicamente tabaco y olivo.

Actualmente, en el paisaje vegetal del concejo destaca la Matorral de siestas y escobasabundancia de grandes superficies de matorrales de brezo y piorno. Estas formaciones ocupan los chaos, que fueron antiguamente campos de cultivo de centeno y trigo (pan), y las amplias superficies de pinar de repoblación que, por diferentes motivos, fueron pasto de incendios. No obstante, permanece aún una importante superficie arbolada que tiende a ocupar los fondos y laderas de los valles más encajados: castañedos; alisedas en las riberas de los cauces; rebollares, madroñales y alcornocales en los lugares más soleados; robledales allí donde el suelo es más profundo, y abedulares en las cotas más altas.

La Actividad Económica

Tradicionalmente los vecinos de Ibias se dedicaron a la agricultura y la ganadería, revistiendo especial importancia los cultivos de centeno y trigo, la viña y la apicultura. ViñedosEsta economía agrícola de subsistencia sufrió variación en los años sesenta, al iniciarse la explotación de los yacimientos de antracita del valle de Luiña por parte de la empresa Minas de Tormaleo. Anteriormente, se habían llevado a cabo únicamente pequeñas explotaciones industriales de carbón en Castaosa y de hierro entre Pendela y Río de Porcos, con destino a las ferrerías de Fornaza y Vilar da Cuiña. Además, son numerosos los residentes en Ibias que trabajan en las minas de antracita del vecino concejo de Cangas del Narcea, Antracitas de Gillón principalmente.

De este modo, las actividades extractivas suponen algo más del 20% de los empleos del concejo, correspondiendo el resto al sector agrícola y en menor medida, aproximadamente otro 20%, al sector servicios, enseñanza principalmente. En la actualidad, el concejo de Ibias no disfruta del auge de la actividad turística que se da en los cercanos concejos de Taramundi y Los Oscos. No obstante, a pesar de la dificultad de los accesos, son numerosos los visitantes que acuden al reclamo de las actividades de caza y pesca para las que el concejo ofrece unas inmejorables condiciones.

Población

Gráfico de Población del Concejo de IbiasA pesar de su gran superficie, las difíciles condiciones orográficas hacen que la población de Ibias haya sido siempre reducida, manteniéndose una densidad de las menores de la región: del orden de 7 habitantes por km², frente a los más de 100 de la media regional. Siguiendo la tónica de la mayor parte de los concejos de montaña asturianos, el despoblamiento se ha acentuado en la segunda mitad de este siglo, reduciéndose la población a menos de la mitad en un periodo de 50 años. Así, mientras que en 1940 se censaban 6.500 habitantes, en 1996 lo hacían únicamente 2.307.

Patrimonio histórico y artístico

Los primeros vestigios de poblamiento humano en el concejo de Ibias corresponden a las sociedades neolíticas avanzadas de los milenios IV y III antes de Cristo. Estos pueblos no dejaron resto alguno de habitación, sin embargo, ha llegado a nosotros una rica arquitectura funeraria de carácter megalítico. En el concejo de Ibias se conocen hasta el momento los dólmenes de Seroiro, Andeo y Pradias -A Hucha- y los túmulos funerarios del Chao dos Moullois en A Serra de Borde. Todos ellos se localizan sobre la línea de cumbres, en lugares bien visibles, debiendo sumar a su función funeraria Dolmen de Pradiasuna referencia a la posesión del territorio en que se asientan. Como en otras zonas de montaña, los dólmenes de Ibias son de reducidas dimensiones, probablemente debido a unas condiciones de vida que no favorecieron el desarrollo de grupos humanos numerosos. El de Seroiro es el de mayor tamaño y corresponde al tipo poligonal simple, formado por una única cámara delimitada por dos lajas verticales y una tercera laja de techado sin ornamentación alguna, a diferencia de los de Andeo y Pradias que presentan varios pocillos excavados.

El poblamiento se generalizó en Ibias durante el periodo de dominación romana, merced a la intensa explotación aurífera que se desarrolló en el concejo. Se conservan cortas y vestigios de esa explotación a lo largo del curso del Ibias entre San Antolín y Cecos (El Trigal, Río Cavo y A Pena del Corvo), en la margen derecha del Río Cervos (A Freita de Cansacabalo) y en las cercanías Pallozade Penedela y Río de Porcos. Relacionados con los trabajos mineros, se conservan cinco castros, todos ellos sin excavar: Os Castros (Vilarmeirín), O Coredo (A Lagúa), El Castelo de Fondodevila, O Castelo de Sena y El Castelo de Cecos. Los castros eran poblados localizados en parajes con buena visibilidad y de fácil defensa, fortificados con murallas y fosos, y en cuyo interior se asentaban viviendas de planta circular o cuadrada, muros de piedra y techumbre vegetal, que no debían diferir mucho de las actuales pallozas.

Existen en el concejo algunas casonas y palacios de singular valor, iglesias parroquiales y numerosas capillas. El modelo de iglesia parroquial más repetido consiste en una nave rectangular, con cubierta a dos aguas de lousas de pizarra y armadura de madera; un presbiterio de planta cuadrada y cubierta a cuatro aguas; y una fachada principal en la que se superponen la puerta, en arco o adintelada, una saetera y una espadaña. A este modelo responden, por ejemplo, las iglesias de Taladriz, Tormaleo, San Clemente, Alguerdo o Marentes.

Las de mayor interés del concejo son sin duda la de la capital municipal Ábside de la iglesia de San AntolínSan Antolín y la de Santa María, en Cecos. La primera, de estilo románico cisterciense, data del s.XIII y consta de una nave rectangular, con cubierta de armadura de madera y un ábside semicircular, con bóveda de cuarto de esfera, precedido de un tramo recto con bóveda de cañón apuntado. La fachada está rematada por una espadaña del s.XVII y presenta sencillos relieves escultóricos en las puertas de acceso y los vanos del ábside. En el presbiterio se conservan, parcialmente ocultas por el retablo mayor, pinturas murales de finales del s.XVI o principios del XVII. La iglesia de Santa María de Cecos formó originalmente parte de un monasterio ya documentado en el 912, pero la estructura actual responde a la reforma realizada por la familia Ron para acoger sus sepulturas hacia el 1681. Se conservan, no obstante, una imagen del profeta del s.XIII y un San Juan de los s.XIV o XV. Entre las capillas, la de mayor interés puede ser la capilla de Santa María, en la Casa del Meirazo en Luiña. No obstante, la mayor parte de ellas conserva valiosas imágenes de los titulares, generalmente de estilo barroco, destacando la Santa Marina medieval de la capilla de Pradias de los s.XIII o XIV.

De otro lado, como edificios civiles de interés, podemos encontrar: El Palacio de Ron en Lagüeiro, del s.XVII, que incluye una capilla dedicada a San Roque y San Antonio; el Palacio de Tormaleo, construcción barroca del s.XVIII, edificada sobre los restos de un antiguo castillo, que se organiza en torno a un gran patio central y dispone de fachada principal flanqueada por dos torres con sendos escudos y una rica decoración a base de complicadas molduras; la Casa de Manolón en Andeo, blasonada con las armas de los Uría; y la Casa de Méndez, en Río de Porcos, formada por varios edificios exentos, dos hórreos, palomar, bodega, molino y vivienda con un escudo popular.

Textos: T. Lobo; J.A. Ron; A. Colina; Y. Colubi